Requiem por el stormtrooper


 Una buena manera de comenzar con esto es empezar, si no por el principio, al menos por uno de los comienzos. Y ya que soy yo el que elige, pues empecemos por el que más me gusta.

En mi defensa diré que las fotos, que podríamos definir como una mierda pinchada en un palo, fueron sacadas sin más ánimo que regodearme en los resultados, si hubiera pensado que algún día estarían colgadas en un sitio de acceso público seguramente me lo habría currado más.

La viñeta en cuestión ahora está bonitamente enmarcada y acristalada para evitar que la porquería haga estragos. ¿Saben de esos cristales que no dan brillo y se suelen montar en los cuadros? pues no fue ese el que monté, por lo que sacar una foto ahora mismo es misión imposible, al menos con mis conocimientos sobre fotografía con el móvil.


En las siguientes imágenes, más o menos podemos ver el resultado final.




La viñeta representa un casco de stormtrooper en su último descanso en una especie de terreno pantanoso. Está realizada a partir de un molde de un casco de stormtrooper que tenía por ahí.

Para realizar el molde utilicé un producto para hacer moldes que es reutilizable, sólo hay que calentarlo en agua caliente y se puede reutilizar, por supuesto el resultado no es tan bueno como si se hiciera con un molde de látex, pero es rápido y sobre todo barato, por lo que para hacer experimentos no está nada mal, y se pueden hacer cosas aceptables.


Como puede apreciarse, al salir del molde, entre las imperfecciones puede intuirse un casco, pero nada  que no pueda solucionarse con un algo de masilla putty y lija, en este caso utilicé la masilla putty de White Putty de Mr Hobby.
Por desgracia, por aquella época era más bien parco en  el uso del putty, como puede apreciarse en la foto.


Después de este proceso crítico, al cual debía haber prestado más atención, pasé al imprimado.
Me encantaría decir que la imprimación está hecha con El surface primer de Mig, que tanto me gusta ahora, pero en este caso, me escudaré en que estábamos en el encierro, y  sólo tenía pinturas acrílicas las que vienen en paquetes de 12 por 10 euros. Por otro lado todavía no había recibido mi primer aerógrafo ni pinturas más decentes, que si es cierto me llegaron a mitad del proyecto. Por lo que todo el proyecto está realizado a pincel y pegote.

En esta imagen podemos ver como quedó después de la primera mano de imprimación y de lija.



Después de algo más de lija, pero sin pasarnos y un poco de pintura blanca.




Y algo de de detallado, como puede desprenderse de la imagen, los detalles están pintados con el escobillón del váter, los pinceles decentes todavía estaban de camino, y el pulso de adicto con varios días de mono todavía no había mejorado lo suficiente, eso sí, el entrenamiento va dando sus frutos.


Una vez que el blanco tiene una apariencia uniforme pasamos al envejecimiento, para ello utilicé distintos colores hasta lograr el efecto deseado.


Una vez finalizado hice una base con espuma de porexpan, que es fácil de manejar y baratísima.
A la base le añadí arcilla para crear un relieve ya que no pude conseguir otra cosa, ahora hubiera usado algo más de porex y aquaplast mezclado con cola blanca.
El agua está hecha con resina, en otro post pondré algún detalle acerca de este proceso, en mi caso he de decir que para ser la primera vez me quedé satisfecho con el resultado.
Para finalizar corte unas hojas con una troqueladora de horas en miniatura de Green Stuff World.



Y proceso finalizado.
Me veo obligado a repetir que el resultado final es mejor que este desastre de fotos.





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